sábado, 28 de mayo de 2011

¿Qué puedes decirle a un desconocido que un día irrumpe en tu vida?

           Mira, no sé quién eres ni por qué te interesas por mí, pero sí sé que no me gusta que nadie siga mis pasos sin más. Si pretendes ligar conmigo, te diré que éste no es el modo más adecuado. Detesto saber que alguien va por ahí haciendo preguntas sobre mí. Estaba claro que más pronto o más tarde me enteraría.

           Soy una persona bastante normal, así que no creo que te hayan contratado para vigilarme. Esclarecido esto y adelantándote que aborrezco toda acción de espionaje hacia mí, creo que tengo derecho a saber quién eres, por qué te metes en mi vida y qué intenciones te llevan a hacerlo.

           Dejo esta carta en manos de mi amigo Victor. Te engañó al hacerte creer que te daría información completa sobre mí en vuestro próximo encuentro. Quiero poner punto final a tu actividad de investigación ilícita y pedirte que me dejes en paz. No me das miedo. Sólo estoy harta de ver tu sombra en cada esquina. No tienes permiso para meterte en mi vida sin ser invitado.

           Espero que Victor pueda darme esas respuestas que busco.

           Bien, desconocido, adiós. Hasta nunca jamás.

                                                                    Marisa

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