jueves, 22 de julio de 2010

Pompeya

Aquella mañana visitamos la antigua ciudad de Pompeya. Una ciudad situada a los pies del volcán Vesubio, en la provincia de Napoles (Italia). Fue destruida en el año 79 d.C a causa de la erupción del volcán y a partir del s. XVIII rescatada entre las cenizas volcánicas.

           Estábamos en septiembre, era el cuatro de septiembre de 2007, y un calor matinal abrumador se adueñaba de nuestros sentidos. Iniciamos la visita sin demasiadas ganas, creyendo que ibamos a ver tan solo edificios derruidos con poco interés para nosotros. Para colmo, la subidita a la colina.

           Ese viaje lo hicimos con nuestros amigos, Elena y Pepe. No venía nuestra hija Noelia.

          Debo reconocer que nos equivocamos y resultó ser una visita muy interesante. Nos impresionó su pequeño teatro, su curiosa red de calles perpendiculares, la estructura de sus casas con estancias alrededor de un patio central, sus tiendas y un sinfín de detalles más que hicieron que nos olvidáramos del calor.

           La amplitud de la mayoría de las calles estaba marcada por el ancho de los carruajes romanos. Se veían las huellas del paso de las ruedas. Unas aceras altas protegían a los habitantes de la escorrentía del agua de lluvia y unas  islas de piedra insertadas en el centro hacían de paso de cebra.

           Se apreciaba la existencia de una zona comercial, donde encontramos mostradores de roca que presentaban distintos huecos donde poner las diferentes mercancias a la venta.

           El edificio de la panadería conservaba unos extraños hornos de piedra.  

           También pudimos ver el lupanare,  hermano de los actuales clubs de alterne, con sus camas de piedra escavadas en la roca. Sus paredes contenían dibujos representando los distintos servicios que podían ofrecerse a los clientes (me pareció estar viendo un libro de kamasutra). ¡Curioso!

           En la plaza del Foro pudimos ver restos de los principales edificios y templos de la ciudad. Unas columnas alzadas en el medio de aquel paisaje, nos hicieron comprender que aquella ciudad fue una ciudad poderosa e impresionante.

           Vista la ciudad y tras un cambio inesperado en la climatología, pudimos ver cuerpos humanos carbonizados por la lava del volcán. Una imagen impactante.


Un dibujo del Lupanare
Una casa con su atrium central
Las calles con sus pasos de cebra
Un cuerpo carbonizado


La plaza del Foro
Los hornos de la panadería

Una tienda

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