lunes, 26 de diciembre de 2011

Condolencias


Todas las nochebuenas deberían ser felices, llenas de alegría y de amor, para poder compartirlas en familia. Todas deberían ser así, pero no siempre lo son.

Esta nochebuena he acompañado a mi marido a dar el pésame a un compañero y amigo. Había fallecido su padre. Era una muerte esperada quizás, necesaria seguramente, pero más triste, sin duda alguna, si pensamos que era un día señalado para ser felices compartiendo los lazos familiares, reviviendo la ilusión de la Navidad junto a los hijos y los nietos.

En esta ocasión, los lazos familiares, más estrechos que nunca, más unidos que cualquier otra nochebuena, no eran fruto de la felicidad propia de estas fechas, sino del lloro respetuoso del alma, del silencio del recuerdo y la amargura de la ausencia.

Sombra en el rostro amigo, llanto en su corazón, triste nochebuena sin celebración.

«Es ley de vida, unos tiene que morir para que otros puedan nacer». Una frase en sus labios, que queda marcada a fuego en nuestros corazones. Admirable serenidad difícil de igualar.

Nuestras más sentidas condolencias, Luis.

2 comentarios:

  1. Qué tristeza que uno siente cuando algún ser querido se va...
    Pero eso es la ley...
    Lo que yo creo es que... Uno muere cuando ya ha hecho todo lo que debia hacer. Hecho y conocido.
    Pero eso no significa nada, puesto que el dolor no se va por creer eso.
    Quizas ayude saber que ya no hay mas dolor para esa persona.
    En todo caso... Mis condolencias para ustedes.

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  2. El fallecido era para mí un desconocido, pero Luis siempre ha sido un buen amigo de mi marido. Por ello me dolió tanto verlo en esas circunstancias. Gracias.

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