lunes, 16 de abril de 2012

El chaparrón



Cada vez que vengo a esta ciudad, está lloviendo a mares. La próxima vez, vendré preparado. Estoy empapado hasta los huesos y, para más inri,  este taxi está lleno de pelos.

¡Mierda! Se han mojado las copias del informe. La antipática de recepción me hará unas fotocopias.

La puerta de la sala está cerrada. ¡Qué mal me huele!

Colgaré mi abrigo y, mientras prepara los duplicados, adecentaré mi indumentaria y mis zapatos. Ante todo, buena presencia.

Viene el jefe.

¿Cómo que no es necesario que exponga mi trabajo?

Si lo sé, vengo paraguas en mano y me lío a paraguazos.

2 comentarios:

  1. Yolanda, cuando un día se tuerce se tuerce de verdad. Hay días que mejor quedarse en la cama pues se ganará.

    Me encantó tanta fatalidad junta, aunque me diera algo de pena.

    Abrazos.

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  2. Jajajajaja. Será que no me gustan mucho los días de lluvia. Un abrazo.

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