domingo, 22 de julio de 2012

Divagaciones


"Juntar palabras para formar frases sin sentido, debería estar prohibido"


Lo he leído sentada, si no, caigo plegada al suelo de la impresión.

Supongo que en 1981, cuando escribí esto, tenía fe en el poder de la palabra. Con el tiempo, la he ido perdiendo. Será un efecto secundario que se sufre con el paso de los años.

Mi hija está pasando esa misma etapa y me deja fascinada la madurez de sus pensamientos. Sé que la sigo viendo niña aunque crezca sin darme cuenta. Me asombra que una mente tan pequeña albergue razones tan grandes. Ya no recordaba qué pasa  por nuestra cabeza cuando se tienen quince años.

Tras una semana sin su presencia, su ausencia invade la casa, aunque ella se empeña en llenarla mandando WhatsApps a cualquier hora.

Los últimos titulares han aplastado a quienes tenemos alguien querido en Bournemouth. No es habitual el asesinato de un estudiante español y la noticia te deja helado el corazón. Las malas noticias, aunque llegan todos los días, suelen cubrirse con un tupido velo. Supongo que ésta no la olvidaré tan fácilmente. Está bien, contenta y feliz como una perdiz.

Los minutos transcurren lentos, formando horas cansadas que llenan días vacíos. Nunca imaginé que el tiempo pasase tan despacio.

Comienzo historias que no acabo o termino historias que no empiezo. Mirándolo bien, podría escribir un libro lleno de principios y finales y, ponerle como título: “Las historias nonatas”.

Seguro que si cayese entre mis manos en un hipotético futuro, quedaría sorprendida por el cúmulo de estupideces juntas que una misma persona puede llegar a escribir. Pero antes de leer el libro, me pillaría un buen sillón, para leerlo sentada, no fuese que me cayese rodando al suelo, muerta por la impresión.

Sigo escribiendo, aunque no lo parezca.


3 comentarios:

  1. Yolanda, escribir es una opción personal que uno elige, en nuestro caso, más por placer personal que por una obligación laboral o de cualquier tipo. Por eso creo que uno no debe exigirse en cada escrito que crea la excelencia ni pensar que las frases escritas son palabras sin sentido. Quizás el problema, cuando esto último sucede, es sentarse frente a una hoja en blanco con unas ideas vagas sin dejarse llevar luego.

    Yo, si te sirve de experiencia, suelo escribir muchas veces sin cabeza, es decir sin pensar, y aunque la mayoría de veces son relatos que nunca verán la luz, de ellos siempre se pueden recoger ideas o frases adaptables para otras historias.

    Me ha gustado esta entrada personal y me ha parecido entrañable. A seguir escribiendo, y sobre todo, disfrutando con la escritura.

    Un abrazo fuerte.

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  2. Has pintado una sonrisa en mi cara. Gracias, lo necesitaba.

    Supongo que debí incluir en la entrada qué "frase" había escrita antes de mi observación. Aquí la dejo:

    Mombu caha ca arbqezeq

    Un abrazo.

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  3. ¡Ah! Se me olvidaba, finalmente descubrí que la frase sí tenía sentido.

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