viernes, 14 de septiembre de 2012

Ridícula actitud


Paramos a tomar fuerzas en un mesón de carretera y cuando pedimos la cuenta, descubrimos que nos habían robado el dinero. Ante semejante tragedia, el posadero propuso un modo para poder cancelar la deuda.

Mi marido, guiñando un ojo, aceptó el pago en especie y se ofreció a cantar sevillanas si era yo la bailaora. En un suspiro y sin arte, nos vimos pasando el trance. Él, de negro y camisa blanca, con cara de estreñimiento. Yo, de blanco y lunares rojos,  sudando arrepentimiento.

Los llantos de risa del público llenaron los platos de sopa y, en YouTube, aún triunfa el video  donde un par de gilipollas con ridícula actitud le dieron al cante flamenco un toque propio de humor.  

 

10 comentarios:

  1. Yolanda, un microrrelato que arranca más de una sonrisa por esa escena tan surrealista, que aunque parezca ficción bien podría darse en un apuro similar.

    Es muy visual.

    Esta semana la frase propuesta no me inspiró nada de nada, era complicada.

    Un abrazo fuerte.

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  2. No me gustaría verme en tal camisa de once varas.

    Quizás mi marido cantara sevillanas como un jilguero, pero seguro que yo no luciría mucho como bailaora. Lo intenté una vez con la primera sevillana, y tuve que dejarlo porque lo mío no tenía remedio.

    Un abrazo.

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  3. Yolanda, te felicito por tus escritos, ya te he dicho que me encantan, y este en particular me ha hecho reír mucho.
    Sabes que te sigo leyendo, y te mando ánimos para que sigas escribiendo, porque se que tendrás éxito en ello.

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  4. Gracias Eugenia. Me siento halagada.

    Cada día, es más difícil arrancar una sonrisa a las personas, me alegra haberlo logrado.

    Me anima saber sigues ahí desde hace más de dos años. Gracias por la confianza que depositas en mí. Te lo agradezco de todo corazón.

    Como dice mi amigo Julio, un fuerte abrazo transatlántico intercontinental.

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  5. Se me borró el comentario. Decía que muy bueno, muy cómico y más profundo de lo que parece.
    Y la frase de sudando arrepentimiento, todo un hallazgo.
    Un abrazo.

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  6. Celebro que te guste mi frase.

    Creo que cuando pensamos "¿Quién me mandaría a mí...?", terminamos sudando arrepentimiento.

    Un abrazo.

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  7. Si por cada ridículo que he hecho en la vida, me pagaran (aunque fuera en especie), ya sería millonario. Ante la desgracia, la mejor de las sonrisas. Y gracias por la referencia del abrazo en tu comentario. Uno adicional.

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    1. Creo que yo también compartiría ese estatus social contigo. Y, sin duda, prefiero reír que llorar.
      Me gustó ese abrazo desde México, así que envié otro a Argentina.
      Otro adicional.

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  8. Indudable calidad, gracia y mérito, Yolanda. No te imaginas lo que a mí me cuesta tratar el humor, máxime en un formato tan breve, y darle encima ese enfoque tan surrealista aunque perfectamente cotidiano en este mundo lleno de miserias.

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    1. Gracias Ramón. Ya me gustaría a mí, estar siempre tan acertada, pero no es ese el caso. Aún soy demasiado novata en estas lides.
      Muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo.

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