domingo, 31 de marzo de 2013

Calentando motores

¡Vaya! Alguien andará pensando que me he ido de vacaciones. Casi un mes sin decir esta boca es mía, sin escribir ningún micro para ningún concurso, sin escuchar ninguno de los audios de literatura que tanto me gustan, sin disfrutar de la lectura de esos libros que tengo empezados.  Puede que sí, que haya estado un tanto desconectada del mundo de las letras. Y es que, cuando los números dicen estoy aquí, si es necesario, se para el mundo.
 
Recorte, Indisponibilidad, Remanente, Desviación, Afectación, Resultado, Cierre,  Apertura, Proyecto, Incorporación, Declaración, Modelo, Resumen, Estudio, Sector,  Comparación, Inejecución, Ajuste, Estabilidad,  Regla, Informe, Evaluación, Cumplimiento, Remisión. Variopinto grupo de palabras, incluidas en los primeros puestos del Top 100 de palabras usadas en mi primer trimestre.
 
Y mientras tanto, «El amor en los tiempos del cólera», de Gabriel García Marquez, reposa en la guantera de mi coche. Mi compañera Mavi me lo prestó con gran cariño tras hacerle un comentario sobre Aureliano Buendía y declararle mi admiración más profunda sobre el escritor de su historia. Y así estoy, perdida en el limbo, con una Fermina Daza separada de su enamorado y sin saber qué me depara la siguiente parte del libro. Espero retomar el hilo pronto. 
 
No, no es el único libro que tengo empezado. En la mesilla de noche, me espera una novela negra, oscura como el azabache, El País de los ciegos, de Claudio Cerdán. Y, aunque casi estoy llegando al desenlace, este último mes no he podido leer ni una sola página. Víctima de Morfeo, soy incapaz de pasar de la primera frase del último capítulo. El libro merece la pena. Un aliño de personajes corruptos, asesinos, y demás calaña carroñera que puede uno encontrar en cualquier ciudad de este hermoso país. En este caso, la historia se centra en Alicante. Espero que la voluntad retorne pronto a mis pupilas y pueda rematar la historia. 
 
Si algo tenía un poco olvidado era uno de esos temas que siempre tuvieron mi más profunda admiración: la Trigonometría. Mi hija ha tenido que recordármelo. Su llamada de socorro ha acaparado estos últimos días.
 
Seno, Coseno, Tangente, Arcoseno, Arcocoseno, Arcotangente, Cuadrante, Ecuación trigonométrica, Ángulo, Círculo goniométrico, Relación trigonométrica, Razón trigonométrica. Teorema del Seno, Teorema del Coseno.  Otro variopinto grupo de palabras que ocupa los primeros puestos del Top 100 de palabras usadas durante esta semana. Maestra, de nuevo, por unos días. 
 
Y, por si ese retorno me sabía a poco... ¡Toma mamá, las Leyes de Mendel! Extasiada he acabado. Hemos estudiado cada uno de los caracteres del entorno familiar, imaginando todas las variantes posibles. Como resultado, un estudio genético que no sé si da miedo verlo o da ganas de correr. Soy portadora de tantas cosas extrañas que aún no comprendo cómo ella ha podido salir tan bien.
 
Pero bueno, lo importante era explayarme un rato, escribir cuatro líneas, no perder el contacto. Eso es lo que he hecho. Volveré.
 
 

2 comentarios:

  1. Pues ojalá que esta pausa sirva para proveerte con aún más historias extraordinarias. Estaremos... no, ¡ya estamos esperándolas!

    Un abrazo y mucha suerte con las teorías y los números.

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  2. Muchas gracias, Julio. Tus palabras me han dado ánimos.

    Un fuerte abrazo.

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