martes, 1 de junio de 2010

¿Mapa o Brújula?

David Mateo, nuestro profe del Taller de narrativa, nos contó qué técnicas podemos seguir para elaborar un cuento, novela o relato.

           Nos aportó dos textos muy interesantes, uno basado en el método «MAPA» y otro basado en el método «BRÚJULA».

           Aunque ya indicó en una clase anterior en qué consistían estos procedimientos, yo no conseguía verlo demasiado claro. Intenté hacer un supuesto Mapa para la elaboración de una novela basándome en un relato corto que presenté a un concurso, pero reconozco que mi prueba no fue muy buena. Quizás no me sentía suficientemente motivada con aquella historia.

           Nos comentó que el escritor con «MAPA» tiene muy claro todo lo que va a acontecer en la novela y solo tiene que desarrollarlo. En cambio, el escritor con «BRÚJULA»,tiene una idea vaga de lo que va a acontecer y se deja guiar por la intuición para escribir poco a poco la historia.

           Bien, tras este segundo día de clase oyendo hablar de estas dos técnicas de trabajo utilizadas por los escritores,  me sentí  identificada con el segundo método. Recordaba que siempre imaginaba una historia y la  plasmaba en el papel, normalmente sin plantearme cúal sería el final. El final me salía  y punto. Claro que hablo de cuando era adolescente.

           A la vista de mi primer intento fallido con el «MAPA», he vuelto a intentarlo, pero esta vez utilizando mi diálogo «Secreto entre hermanas». Sinceramente, una vez he tenido claros los hechos que me gustaría dejar grabados en la mente del lector, las pistas me han surgido rápidamente como mero desarrollo de esos hechos.

           Documentarse e informarse es muy importante, ya que únicamente de ese modo resulta creíble lo que se cuenta en la historia. He hecho una primera toma de contacto averiguando procedimientos seguidos por la policía judicial en la resolución de asesinatos, aunque reconozco que no es suficiente. En mi historia debería aparecer también policía secreta, y eso también requeriría un trabajo previo a la redacción. En fín, todo es posible si uno quiere. Pero... ¿Quiero?

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