viernes, 2 de marzo de 2012

Dadme una prórroga

Criada entre nubes de algodón, fui única en mi especie y alcancé una madurez dorada que nadie podía esperar.

Apartada de mis semejantes, trabajé más duro y más tiempo, creyendo que la fortuna nunca me iba a dejar.  Pero colmó la avaricia el vaso y  no pude descansar, ya no hubo más masajes ni música celestial.

Fue por ello que hice huelga y me vinieron a buscar. Era un hacha la que hablaba y me supo asustar.  Dadme una prórroga, os lo ruego, no me vengáis a matar. Que otro huevo de oro fino está a punto de saltar.

2 comentarios:

  1. Yolanda, la avaricia es un defecto que te convierte en infeliz y como se demuestra este relato, puede matar. Pobre gallina de los huevos de oro. Es que no se puede ser tan especial.

    A la próxima. Me gustó.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. La lectura de una noticia de actualidad, me recordó la gallina de los huevos de oro.
    Irónicamente, hallé un lugar para la frase "Dadme una prórroga".

    Gracias por tu comentario, Nicolás.

    ResponderEliminar