domingo, 16 de diciembre de 2012

Antes de las doce




En el bolsillo de su chaqueta, un billete de avión. La sonrisa forzada oprimía las palabras.  Adiós. Nos vemos. Llámame. Te llamo. Doce años sin llamadas.

      El pasado le despertó bruscamente reclamando su regreso. Sentado ante la puerta de embarque, el latido de su corazón dormido reseteó  su vida. 

      El féretro aguardaba en el tanatorio. Un desolado adiós para enterrar su última esperanza.

      Un amigo le citó en casa del notario antes de las doce. No pudo articular palabra. Allí  escuchó la última voluntad de Clara. La noticia le pilló desprevenido.

     La niña  lloraba, huérfana de amor, temiendo lo desconocido. Un cruce de miradas acortó la distancia entre sus mundos. La voz de la sangre, silenciosa, llamaba a su puerta.

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